viernes, 6 de julio de 2012

Oubli

-Ves a esa mujer de ahi. La que se sienta innecesariamente apartada del resto, que mira sus manos con una mirada empachada. Me pregunto porqué parece salida de una pelicula de la época de oro, olvidada, despidiendo cemento de sus poros.
- Yo no veo eso. En realidad es una mujer íntegramente desquiciada que de alguna manera fortuita reunió lo necesario para comprar una cerveza y padeció un fugaz destello de lucidez que la trajo hasta el unico lugar en donde antaño, cuando aun se sujetaba en el tendedero de su cordura, sentía cierto cobijo. Quizá el olor a sudor alcoholizado y cacahuates rancios a su vez la llevasen a su infancia cuando su padre abusaba de ella y le susurraba palabras imperecederas de amor y cuidado, a esos momentos brutales de amor deforme y aliento ulcerado que marcarían y confundirían sus emociones por el resto de su vida. Te fijas cómo ahora en su estado de completa demencia retrae los pasos a su refugio viniendo al único lugar que frecuentaba su padre durante su infancia, su esposo en su adultez y ahora ella misma en su decrepitud...
- Perdón no sabía que hablábamos de tu madre. traes tu ife por si nos la piden?
- qué nos van a pedir id, no digas pendejadas y mejor cuéntame de nuevo sobre tu moralidad perdida.
- hace un par de añitos iba con mi padre a coahuila, que descanse en paz (coahuila no mi padre) en su viejo mustang. cuando digo viejo quiero decir un verdadero cacharro, de esos que parecieran cobrar vida por pura experiencia y agradecimiento a su fiel y pobre amo. A medio camino cuando el sonido de las aves deslizaba por mi consciente..
- ahórrate detalles bobos.
- ... a medio dormir, sentí como mi papá se revolvió nerviosamente en su asiento. levante mi mirada al largo y erecto camino y vi por primera vez lo que es la nada. hasta ese momento el concepto del universo expandiéndose hacia la nada no me cabía en la cabeza. a cualquier escéptico lo llevaría a ese preciso momento en ese preciso estado y se que nunca más dudaría de la nada. La nada no se puede observar directamente, es como cuando atisbas al interior de una cueva y puedes jurar que en esa perfecta oscuridad se mueve algo incomprensible en el fondo. Pero más recóndito, como estampidos sin sonido.
- Fue un estado de ensueño, le diste al desierto crepuscular una cualidad de ausencia henchida.
- Sin duda. Supongo que mi padre sintió algo similar. No es el mismo desde entonces, al menos eso creo.
- Ya no desayuna huevos tibios cada mañana? 
- Bueno, supongo que no lo movió tanto como a mí.
- Joven, más de esos cacahuates rancios por favor. Sabes qué creo que ocurrió. Alternaste de realidad, viste hacia el interior de tu mente y te aterró. entendiste qué es el olvido o algo se que parece al olvido, los franceces le llaman oubli. toda persona de a pie tiene que enfrentarse a la extinción de la consciencia en algún momento, al oblivion. Tú aún no estabas listo, cerraste los ojos en el momento preciso, te hubiera tronado si no lo hacías, amigo. 
- Chance. No sé si alguna vez estaré listo. Es como ese viaje de salvia que me eché el verano pasado. Tan pronto se pasó el efecto comprendí dos cosas; que jamás lo haría de nuevo y que era un cachorro sin convicciones y lo terminaría haciendo de nuevo. Contradicciones como esas me traen bienestar, reafirman que habitamos en una existencia sin sentido, cuyo apellido de realidad es pura charlatanería propagada por filisteos borrachos en un sábado.  
- otra chela?
- no.